MODELOS DE TABLAS DE EVALUACIÓN

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Aunque Las 4 Leyes te sirven para autoevaluarte (ver Mini Tabla de Autoevaluación Progresiva, en el Archivo 1), la evaluación procedente de un instructor tiene muchos beneficios, porque uno mismo no puede producir una autoevaluación objetiva. Uno no tiende a ver sus errores, y si los ve, tiende a restarles importancia, y la mayoría de las veces ni siquiera los quiere ver o aceptar. En cambio, un observador puede ayudarle a enfocar el punto en el que debe trabajar.

La Mini Tabla de Autoevaluación Progresiva, que publiqué por primera vez en 1988 en el libro "Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas Para Hablar en Público, Ganar Confianza y Relacionarse con los Demás" indicaba 15 aspectos en los que uno debía mantenerse en forma. Pero también publiqué una hoja de evaluación para uso de instructores que desearan evaluar el desempeño de sus estudiantes en una clase de oratoria.

En cualquier curso de oratoria se espera que los estudiantes progresen, pero para progresar tienen que conocer bien lo que se espera de ellos, cuáles son sus límites. Por eso, una función del maestro de oratoria es enseñarle a vivir en armonía con los valores de la oratoria.
En una hoja de evaluación se alistan las cualidades que el maestro piensa evaluar teniendo en cuenta el nivel de adelantamiento de sus estudiantes. En la Fig. 1 se alistan 20 cualidades esenciales que la persona que dirige la sesión tomará en cuenta (rápidamente y en orden) durante cada exposición (filas "a" a "t"). Lógicamente, te sugiero estudiar acuciosamente este procedimiento. Te será más sencillo aplicarlo cuando te acostumbres a usarlo.

Anota cuánto tiempo duró la exposición. Si habló más de 60 segundos, el casillero equivale a un punto. Al acabar todas las exposiciones, dedica 10 minutos a felicitar a todos y ofrecer una sugerencia a cada uno. Siempre ten presente que el propósito de la sesión es que todos disfruten de sus discursos y reciban sugerencias.

Procura hacer evaluaciones optimistas, del tipo "te ( o le) sugiero hacer tal cosa la próxima vez", en vez de "hiciste ( o hizo) mal tal cosa". Pon énfasis en lo que hizo bien, y considera los errores con tolerancia. En vez de concentrarte en el pasado, concéntrate en el futuro. Ten en cuenta el potencial. Por ejemplo, puedes decir algo así como: "Su (o tu) voz se escuchó en toda la sala con mucha claridad, ¡excelente! Inspiraste (o inspiró) mucha confianza". Y luego decirle de manera bondadosa en qué puede mejorar, por ejemplo: "¿Qué te (o le) parecería incluir, la próxima vez, una pregunta interesante que haga reflexionar al auditorio? Gracias por participar". Evita decirle qué hizo mal. Por ejemplo, en vez de decirle: "Tu (o su) pronunciación fue incorrecta", dile: "Para la próxima vez, sería bueno ejercitar un poco más la pronunciación de tal palabra. Gracias por tu (o su) discurso". ¡Expresa tu observación de manera optimista! Que tu voz suene cálida y amistosa.

Si deseas poner una calificación, suma verticalmente los casilleros vacíos y anótala en el último casillero bajo su nombre. Te sugiero esperar a la siguiente sesión para mencionar las calificaciones. Para puntaje sobre 20, considera 1 punto por cada casillero vacío; y 5 puntos para 100. Para puntaje con letras (ABCD), considera 5 puntos por cada casillero vacío y anota el equivalente correspondiente. Desde 93 hasta 99 equivale a A; de 85 a 92 a B; de 77 a 84 a C; y de 70 a 76 a D). El promedio del grupo se obtiene de la suma de los totales.

Si participan más de 10 ó 20 personas, divídelas en subgrupos y asigna auxiliares con hojas de opinión adicionales. Un secreto para practicar más en un corto período o cuando hay muchos participantes es formar grupos pequeños. No será difícil controlarlos. Sun Tzu solía decir: "Gobernar sobre muchas personas como si fueran pocas, es una cuestión de dividirlas en grupos".

También puedes usar la hoja de opinión para preguntar y calificar en evaluaciones teóricas orales y/o escritas. Esta clase de evaluación es simplemente referencial. No tiene el propósito de fomentar rivalidad ni espíritu de competencia, tampoco es científica. El objetivo o propósito es estimular a mejorar las cualidades bajo observación.

En el curso de varios meses, recomiendo evitar anunciar formalmente en público la nota individual. Y esperar hasta fin de mes, o la cuarta sesión, para anunciar tanto el promedio del grupo (tomado de los tres promedios anteriores) como el promedio individual (tomado de las tres exposiciones anteriores). Esto es para estimular la toma de conciencia en cuanto al trabajo en equipo y minimizar cualquier impacto emocional inadecuado que se pueda producir con una calificación desfavorable anunciada públicamente.
La hoja de opinión es un recurso, tanto para ayudar a los participantes a desarrollar las cualidades que les falta como para fortalecer las que ya poseen. Como se mostró en la hoja, se alistan 20 cualidades esenciales que la persona que dirige la sesión tomará en cuenta (rápidamente y en orden). Esto lo hará durante cada exposición, de modo que al término de cada discurso tenga verificadas las 20 cualidades. Aunque parece una tarea colosal, en realidad es un procedimiento sencillo si reflexiona brevemente respecto de cada asunto valiéndose de las preguntas que figuran a continuación. Es innecesario ser excesivamente crítico. Las personas progresan poco a poco. A medida que estudie acuciosamente el procedimiento le será más sencillo aplicarlo.
A Comienzo ¿Captó la atención y despertó el interés cuando empezó a hablar?
B Preguntas ¿Hizo alguna pregunta durante la exposición?
C Reacción ¿Cómo reaccionó el auditorio? ¿Le prestaron atención?
D Ilustraciones ¿En algún momento ilustró o ejemplificó el punto principal?
E Mirada ¿Estableció contacto visual con sus oyentes?
F Intensidad ¿Sonó su voz entusiasta, apasionada con el asunto?
G Modulación ¿Cantó las palabras y varió su modulación en los puntos finales?
H Dicción ¿Se escucharon muy claras sus expresiones?
I Porte ¿Comunicó estabilidad y aplomo con su postura?
J Gestos ¿Brotaron sus gestos con convicción?
K Estímulo ¿Puso más énfasis en los aspectos positivos?
L Puntos de vista ¿Se ajustó a la realidad, a la verdad el contenido?
M Argumento ¿Sonó su explicación razonable, lógica?
N Coherencia ¿Estuvieron sus ideas conectadas entre sí armoniosamente?
O Pausas ¿Por momentos dio tiempo a la reflexión? ¿Hubo silencios?
P Diálogo (Opcional) ¿Sonó respetuoso cuando conversó con sus oyentes?
Q Objetos ¿Llenó los requisitos básicos para la exhibición de apoyos visuales?
R Arreglo personal ¿Reflejó limpieza y orden en su manera de vestir y arreglarse?
S Final ¿Orientó e inyectó motivación al llegar al final de la exposición?
T Duración ¿Se adhirió al tiempo que se le concedió para exponer?
U Totales


Debido a que en los casilleros "A" hasta "T" se colocará un punto cuando el participante necesite mejorar cierta cualidad (Figs. 7 y 9), significa que los casilleros vacíos valdrán 1 ó 5 puntos, dependiendo del sistema de calificación. Si el sistema de calificación es sobre 20, valdrá 1 punto cada uno, y si es sobre 100, 5 puntos.

La suma de los casilleros vacíos de las columnas (verticalmente) da lugar al puntaje de cada participante, y la suma de los casilleros de la fila "u" (horizontalmente), dividido entre la cantidad de participantes, da lugar al promedio general del grupo. Si el puntaje se evalúa como A, B, C y D (calificación con letras), A equivaldrá a 93-99%; B equivaldrá a 85-92%; C equivaldrá a 77-84%; y D equivaldrá a 70-76%.

Lógicamente, si deseas, puedes poner un check o doble check cuando sobresalga en una cualidad (Figs. 10 y 11). El nivel del entrenamiento (básico, medio y avanzado) dependerá más de la capacidad del individuo y/o el grupo que del programa en sí. El programa se adaptará al grupo, en vez del grupo al programa. Además, sería absurdo exigir lo mismo de una persona que expone por primera vez que de una más experimentada. Eso significa que se califica a cada uno según su progreso individual. Cuanto más limitaciones tenga la persona, tanto menos se le exigirá, y cuanto más desarrolle, tanto más se le exigirá.

Las 4 Leyes de Técnicas Dinámicas Para Hablar En Público© son un recurso práctico para exponer y enseñar oratoria en poco tiempo y a personas de toda edad y condición social. Produce resultados profundos a corto y largo plazo. Es ideal para practicar con los amigos en el club, en familia, en la escuela o universidad, en la oficina o fábrica, en campamentos aislados, colonias y asociaciones. ¡Solo es cuestión de reunirse en un grupo, nombrar un director y comenzar a disfrutar del placer de tomar la palabra!

Por supuesto que no solo la evaluación del maestro ayuda al estudiante de oratoria a alcanzar un buen nivel de progreso. La autoevaluación del propio es estudiante es crucial para desarrollar y fortalecer su oratoria. Tal como las personas usan un espejo para mirar su rostro y verificar que todo esté en su lugar, el alumno de oratoria necesita un espejo virtual en el cual ver su propia evaluación y cultivar una cada vez más fuerte autoestima relacionada con su habilidad para exponer sus ideas. Las 4 Leyes ayudan muchísimo a alcanzar dicho objetivo como ningún otro método de oratoria mediante la Mini Tabla de Autoevaluación Progresiva.
Pero Las 4 Leyes también son muy prácticas en otro sentido: Te permiten gran flexibilidad para diseñar tus propias tablas de evaluación y/o fichas personales de evaluación dependiendo del nivel de adelantamiento de los estudiantes o del tipo de curso, del propósito o la duración del mismo. Aquí vemos unos modelos más sencillos.

PARA EVALUAR LOS PRINCIPIOS
PARA EVALUAR UN SOLO PRINCIPIO
PARA EVALUAR CUALIDADES
PARA EVALUAR EL ORDEN DE IDEAS
¿ES SIEMPRE NECESARIO SACAR UN PUNTAJE?
¿ES SIEMPRE NECESARIO RESPETAR EL TIEMPO?
¿CUÁL ES EL CRITERIO?
¿CÓMO HACER CON LOS NIÑOS Y JÓVENES?
¿POR QUÉ USAR PUNTOS GRÁFICOS?
AUTOEVALUACIÓN
TEMAS PARA JÓVENES
BASES PARA CONCURSOS DE ORATORIA
TALLER



Por ejemplo, la tabla de la Fig. 2 es muy eficaz para enfocar los 4 puntos que te sirven para evaluar de un vistazo si el estudiante está cumpliendo o no los principios elementales:
1. INFORMAR (VALOR: 4 PUNTOS)
2. IMPACTAR (VALOR: 4 PUNTOS)
3. CONMOVER (VALOR: 4 PUNTOS)
4. ENTRETENER (VALOR: 4 PUNTOS)
-ASIGNAR 4 PUNTOS ADICIONALES AL TIEMPO

Con este tipo de tabla (Fig. 3) puedes evaluar aisladamente uno de los cuatro principios de Las 4 Leyes. Por ejemplo, INFORMAR. Ideal para cursos en los que puedes dedicar una sesión completa a la explicación y práctica de un principio a la vez.
1A. INTERÉS
1B. INVESTIGACIÓN
1C. INTERPRETACIÓN
1D. VISUALIZACIÓN
1E. VIVENCIA
1F. VITALIDAD
- Asignar 3 puntos a cada cualidad
- Asignar 2 puntos al tiempo

Con esta tabla puedes concentrarte en las 7 cualidades físicas que desplieguen los oradores.
Con esta tabla (Fig. 4) puedes evaluar el sonido y la imagen que proyecta el orador, es decir, sus cualidades físicas o del cuerpo, tales como:
1. VOLUMEN
2. PAUSAS
3. TONO DE VOZ
4. ARTICULACIÓN
5. POSTURA
6. ACICALAMIENTO
7. ADEMANES Y GESTOS
- Asignar 2 puntos a 7 cualidades
- Asignar 6 puntos a una cualidad muy deseada

Modelo de tabla para evaluar el uso del bosquejo o el orden como se exponen las ideas
Con estas tablas puedes evaluar la manera como el orador ordena sus ideas. La Fig. 5 evalúa globalmente, en términos generales, y la Fig. 6 evalúa focalmente, en términos específicos. Escoge la que mejor se adapte al grado de entrenamiento de los estudiantes.
Para evaluar la manera como utiliza sus apuntes personales o bosquejo, puedes incluir aspectos más específicos, como: "¿Mira su bosquejo con disimulo?", "Su bosquejo, ¿se ve limpio y ordenado?" "¿Fue directo y al grano al concluir?" (Fig. 6)

Se puede prorratear el puntaje de la tabla de la Fig. 5 de modo que los requisitos "introducción" y "conclusión" valgan 5 puntos cada uno, y el "desarrollo", 10, para un total de 20; ó 25 y 50, para un total de 100. Y en el caso de la tabla 6, 2 puntos para los 6 primeros requisitos, más 4 por cada uno de los dos últimos, para un total de 20; o 10 para los 6 primeros requisitos, más 20 por cada uno de los dos últimos, para un total de 100.
Depende. Siendo que el propósito de esta evaluación es ayudar al estudiante, no calificarlo ni clasificarlo, el puntaje es meramente referencial. De modo que, en todos los casos, si se desea obtener un puntaje, puede prorratearse sobre 20 ó 100 en números redondos. Pero lo importante es la ayuda y la motivación que el maestro provee al estudiante para que mejore.

El que alguien obtenga 15 sobre 20, ó 60 sobre 100, no tiene ningún valor real, porque el puntaje no indica por sí mismo si le falta volumen o pararse bien o ceñirse al tiempo. El valor de la tabla radica en los casilleros, porque indican sus puntos fuertes y débiles, y sirven al maestro para enfocar objetivamente la ayuda que debe brindar al estudiante. El puntaje solo satisface una norma de la escuela o de un concurso, cuyos registros lamentablemente están basados en un puntaje.

Si un estudiante falló en una cualidad y obtuvo 15 sobre 20, ¿de qué manera es mejor o superior que otro que obtuvo igualmente 15 sobre 20 pero le faltó pronunciar correctamente, u otro que obtuvo 15 sobre 20 pero no usó sus ademanes? El puntaje es relativo. Y en cuanto al promedio grupal, puede servir más para evaluar la efectividad de las clases que el desempeño de los estudiantes.

No obstante, es un excelente indicativo que alguien obtenga una calificación elevada, porque significa que está cumpliendo con la mayoría de los requisitos para una oratoria eficaz. No somos perfectos, de modo que una calificación elevado es síntoma de un buen desempeño. Por otro lado, la calificación elevada es importante en otro sentido: Significa que al estudiante no le falta mucho para alcanzar la excelencia. Solo tiene que concentrarse más en los puntos en que necesita mejorar.
Depende. Si se trata de un entrenamiento serio, sí. El maestro indica el límite o el estudiante se lo impone a sí mismo y comunica previamente al maestro el tiempo calculado de su exposición. La puntualidad al comenzar y terminar es una habilidad que deben desarrollar quienes desean cultivar la oratoria como rasgo de su personalidad. Pero no cuando se trata de una evaluación superficial o incidental que no exige habilidades de puntualidad.

Salvo que se trate de la primera sesión del curso, siempre debe evaluarse el tiempo cuando se trata de un entrenamiento formal. Por eso el modelo de la Fig. 1 contiene una fila para anotar la duración del discurso. Para prácticas menos formales, el maestro puede llevar cuenta del tiempo, no como factor para puntaje, sino meramente como referencia (Figs. 2, 3 y 4).
Si quieres tener una idea más o menos clara del tiempo que te tomaría exponer un discurso, puedes poner por escrito tus palabras a razón de 5 segundos por línea redactada, según la velocidad que realmente usas al exponer.

Por ejemplo, tomando como base que Las 4 Leyes sugieren hablar a una velocidad promedio de 14 palabras cada 5 segundos, significaría redactar cada línea del escrito de manera que contenga entre 12 y 16 palabras.

Aunque el escrito tenga capacidad para contener más de 16 palabras por línea, limitar la cantidad de palabras según lo recomendado te permitirá saber que 12 líneas equivalen a 1 minuto aproximadamente.

Si tu escrito contiene un promedio de 14 palabras por línea, y eso equivale a un promedio de 5 segundos, entonces 12 líneas equivaldrían a 1 minuto; 24 líneas, a 2 minutos; 36 líneas, a 3 minutos; 48 líneas, a 4 minutos.

Si lees completamente el recuadro de arriba, notarás que la lectura completa de cada párrafo toma aproximadamente 15 segundos, y que la lectura completa del escrito dura 1 minuto. Siguiendo la misma lógica, puedes calcular el tiempo que dura la lectura de una página completa dependiendo del tamaño del papel o tarjeta que decidas usar. Solo recuerda que la base para el cálculo es tu propia velocidad de lectura en 5 segundos, y que eso debe reflejarse en cada línea.

Para más cálculos, haz clic aquí y baja nuestro archivo de cálculo automático. Pero ten en cuenta que dichos cálculos solo arrojarán una aproximación, para que realices ejercicios y aprendas a calcular tus tiempos, porque también debes considerar las pausas de expectativa y de énfasis así como los sucesos imprevistos que pudieran alargar su duración. Date un margen prudente de seguridad. Por ejemplo, si para un minuto corresponden 168 palabras dichas a razón de unas 14 palabras cada 5 segundos, tal vez debas solo escribir 160 ó menos. Prueba hasta dar con la fórmula perfecta para ti.
Criterio viene de crítica. El criterio es la base, es decir, el conjunto de reglas y principios, que sirven como punto de referencia para llegar a una evaluación o juicio. En este caso, ¿cuál sería el criterio o base para una evaluación razonable que ayude al estudiante a continuar mejorando su motivación, oratoria, relaciones humanas y habilidad para vender sus ideas?
  • En primer lugar, ten presente que las técnicas de Oratorianet.com no se basan en una motivación de competir unos contra otros, sino de contribuir al éxito del equipo. Por lo tanto, cualquier evaluación siempre tiene el propósito de alentar y reforzar el sentimiento de progreso, no de fracaso. No es nuestro propósito diseñar tablas para producir perdedores.


  • En segundo lugar, ten en cuenta que cualquier medición que pudieras usar para producir una curva estadística de progreso, debe basarse en promedios acumulados a lo largo del curso y sobre un mismo tipo de tabla, ya sea que la curva refleje progreso personal o de equipo.


  • En tercer lugar, ten presente que cualquier medición debe ser simple, específica, comprensible y orientadora.



    • Simple. Cuanto más sencilla sea la tabla de evaluación, más fácil será de usar durante la sesión de clase.


    • Específica. Concéntrate en cualidades relevantes, no en nimiedades.


    • Comprensible. El estudiante debería poder entender fácilmente cómo funciona la evaluación. Si el estudiante no entiende cómo se le evaluará, no sabrá adónde apuntar.


    • Orientadora. Los resultados deberían servir para que el instructor imparta una orientación clara al estudiante. Una orientación confusa no sería verdaderamente una orientación.



  • Y en cuarto lugar, ten en cuenta que tu propósito al evaluar no solo debería apoyarse en los efectos o resultados del discurso, sino en la aplicación razonablemente correcta de los principios



    • Rendimiento. El discurso tiene que ser útil al oyente, es decir, orientador, motivador o inspirador.


    • Eficiencia. El estudiante debería poder manifestar progreso en por lo menos un aspecto de su desempeño a la vez, ya sea en la mejora de la aplicación de un principio, el desarrollo de una cualidad o rasgo de su carácter y personalidad oratoria.


    • Satisfacción del público. Ya sea que aplauda o no, el discurso debe dejar al oyente con una sensación de satisfacción general, lo cual es un síntoma del provecho que sacó.


    • Creatividad. Tanto el enfoque como las ilustraciones del orador deben reflejar imaginación y creatividad. Un discurso es ineficaz si no despierta la imaginación del oyente.


    • Disposición al progreso. El orador no debe manifestar pasividad, apatía ni indiferencia hacia su presentación o desarrollo personal, ya que ello se reflejaría en la reacción general del auditorio


La satisfacción del estudiante de oratoria no ha de ser lo más importante para el instructor, sino el rendimiento del discurso, es decir, la utilidad práctica para el oyente. Esta es la razón por la que es más importante inspirar seguridad que sentirse seguro; convencer, más que estar convencido; y persuadir, más que desear actuar.

En otras palabras, aunque sientas inseguridad, el oyente debe verte como un ejemplo de aplomo; aunque tu convicción no sea muy grande, debes presentar tus razones apasionadamente; y a pesar de que no tengas muchas ganas de actuar, debes encender la chispa de la acción. Por ejemplo, un vendedor tal vez esté desalentado por algún problema personal, pero tiene que vender, o no comerá; en oratoria, a veces, el orador debe recurrir al fingimiento para lograr su propósito. La obra continúa. Sin entusiasmo, el discurso se muere.

Estudiando Las 4 Leyes puedes personalizar una o más tablas de evaluación, y diseñarlas tan amplias o estrechas como lo requieran las necesidades, intereses u objetivos de los estudiantes o del curso.

El criterio sobre los valores para el puntaje también varían según el propósito del curso o seminario o el nivel y adelantamiento de los estudiantes. Por ejemplo, el maestro pudiera asignar un mismo valor a las cualidades y a los principios, o bien asignar a las cualidades un valor inferior al de los principios. Las 4 Leyes permiten una gran flexibilidad al maestro.

Si la tabla contiene un total de 20 requisitos, y el maestro quiere dar a cada uno el mismo valor, cada requisito valdrá 1 punto para un total de 20, y 5 puntos para un total de 100 (Fig. 1). Si contiene 4 requisitos (Figs. 7 a 11), deberá prorratear 20 entre 4 ó 100 entre 4. No importa cuántos requisitos incluya, los puntos siempre deben prorratearse de modo que se expresen en números enteros. No es práctico evaluar con decimales.

Si el maestro requiere que los estudiantes se esfuercen aplicando cierto principio o cierta cualidad en particular, puede prorratear todo, pero asignando a dicho principio o cualidad un valor más elevado que los demás.

Si la tabla se expresa en principios y cualidades, y el maestro quiere asignar más importancia al cumplimiento de los principios que al de las cualidades, debe asignar un mayor valor a los principios que a las cualidades. Pero si quiere asignar más importancia al cumplimiento de las cualidades que al de los principios, debe asignar un mayor valor a las cualidades que a los principios. En tal caso, sugerimos la siguiente escala. (Ver E y F).

A. RECURSOS DISPONIBLES
B. REQUISITOS INDIVIDUALES
C. TOTAL DE REQUISITOS
D. NOMBRE DE CADA REQUISITO
E. VALORES SOBRE 20
F. VALORES SOBRE 100
T. DURACIÓN (OPCIONAL)

Ante todo, no tengas en cuenta la edad física solamente, sino principalmente la emocional. Hay adultos y jóvenes que, aunque parecen muy serios, no son más que niños respecto a su oratoria. Debes tratarlos como un maestro de lenguaje trataría a un grupo de analfabetos, es decir, con paciencia. Nunca esperes más de lo que puedan dar. Por lo tanto, dependiendo de la duración total del curso o seminario, es recomendable usar una pequeña ficha individual que solo contenga los aspectos más importantes. Procura que tu evaluación armonice con la capacidad de los estudiantes y el propósito del curso o reunión. Los niños requieren pautas simples.
En el caso de niños y jóvenes, te recomiendo usar solamente una tabla básica y no tener en cuenta la puntualidad. Tampoco anotar Sí" o "No", sino dejar el espacio en blanco cuando signifique "Sí", y usar un punto cuando signifique "No". La palabra "No" afecta mucho a las personas. Tampoco uses un color que para el niño signifique desaprobación (P ej. rojo). Recuerda que este tipo de calificación es meramente referencial. Si los jóvenes requieren un entrenamiento más específico, puedes usar una tabla más exigente (como la de la Fig. 1). También puedes añadir una columna para tus observaciones personales (Fig. 8), o añadir filas y columnas para sumar puntajes y sacar un promedio grupal (Fig. 9). Si el entrenamiento es más serio, puedes diseñar una tabla aún más específica (Fig. 1). Puedes obtener un promedio individual acumulando varias evaluaciones, para lo cual debes usar diferentes hojas de evaluación.
En cuanto a la clasificación de cada cualidad, te sugiero usar puntos para identificar las debilidades y dejar los demás espacios en blanco (Fig. 9), porque los puntos son más fáciles de identificar de un vistazo (comparar con Figs. 10 y 11).
Puedes transformar la tabla de evaluación de la Fig. 2 en una tabla de autoevaluación modificando las preguntas para aplicarlas a ti (Fig. 12), y al término del discurso puedes abordar a algunos de tus oyentes y hacerles las preguntas, pero de una manera discreta e informal, para obtener una muestra de la efectividad del discurso y luego poder efectuar los ajustes que sirvan en el futuro.
1. Por ejemplo, en vez de preguntar: "¿Entendió Ud. la información?", pudieras preguntarle: "¿Hubo algún punto que no se entendió muy bien?". Tal vez diga. "No, todo se entendió perfectamente". Entonces, le preguntas: "Por ejemplo, ¿qué parte le pareció más útil (interesante, fácil de entender, necesaria)?".

2. En vez de preguntar "¿Impacté?", pudieras preguntarle: "¿Cuál es la parte que más recordaría Ud. de aquí a un año?". Tal vez te diga: "El hecho de que muchas veces no es culpa del empleado, sino de que los modelos de proceso no estuvieron bien diseñados porque no se tuvieron en cuenta las verdaderas necesidades del cliente ni el accionar de la competencia".

3. En vez de preguntar: "¿Le toqué el corazón?", pudieras preguntarle: "¿Qué parte hizo que Ud. se sintiera más involucrado con el tema?". Tal vez responda: "Me gustó el ejemplo de la 4x4 y de cómo, a veces, no estamos conscientes de nuestras propias capacidades para enfrentar situaciones innovadoras, riesgosas, incómodas o frustrantes".

4. En vez de preguntar: "¿Lo hice entretenido?", pudieras preguntarle: "¿Le pareció un discurso aburrido?". Tal vez conteste: "¡Nada que ver! ¡Me pareció que el tiempo se detuvo! No me pareció una hora. Nos hizo reír cuando mostró la imagen del conejo flojo".

5. En vez de preguntar: "¿Empecé y terminé a tiempo?", pudieras preguntarle: "¿Sabe Ud. a qué hora comenzó la conferencia?", o "¿Sabe Ud. a qué hora terminó exactamente la conferencia?". Si te contesta, es porque estuvo pendiente de tu puntualidad.

Si consigues esa clase de respuestas, puedes ponerte una buena nota.
Temas para jóvenes
En nuestra Casilla de Respuestas 3, hallarás el artículo "Temas para un público joven" donde hallarás ideas de cómo piensan los jóvenes de 18 a 22 años.
Bases para un concurso de oratoria y taller
No pocas veces se escoge como jueces de un concurso de oratoria a personas que no entienden lo implica un desempeño eficaz en la plataforma de los oradores. Haz clic aquí para ir al artículo "Bases para un concurso de oratoria" donde hallarás pautas específicas para consideración del organizador de un concurso de oratoria, así como sugerencias para servir de juez en un concurso. Es información basada en nuestra experiencia de más de 30 años evaluando a estudiantes de oratoria.

Si quieres organizar un taller, puedes ir a la página de TALLER Y ANÁLISIS DE UN DISCURSO BREVE.
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