EXPLICACIÓN EXTENSA (4)

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LEY DE APOYO A LA TERCERA LEY
Es la ley del entretenimiento. Entreténlos y te prestarán atención. No se aburrirán.

Objetivo | Propósito | Nivel | Estructura
Objetivo: ENTretener

El objetivo de la Cuarta Ley es impedir el aburrimiento, esa común sensación de tedio o hastío que fácilmente se convierte en exasperación y cólera cuando los oyentes sienten que la conferencia se pone pesada y difícil de atender.

¿Exagero? De ninguna manera. Las imágenes a la izquierda son típicas de lo que ocurre cuando la gente no da más y el orador piensa que no es importante entretener. El orador se concentra tanto en sí mismo y lo abstracto del discurso, limitándose a las razones, pruebas, definiciones y significados, que pasa por alto el hecho de que al mismo tiempo está atentando contra el éxito de su discurso al olvidarse de que existe un aspecto emocional que también requiere atención, causando un efecto negativo con su actitud intelectual.

¡El entretenimiento es vital para la elocuencia! ¡Hay que activar las neuronas del oyente y mantenerlas en constante atención mediante el entretenimiento! Los discursos abstractos no tienen mérito si el auditorio no los recibe con agrado.

El orador que oponga dogmáticamente con una opinión parametrada de que debe ponerse serio para que todos se queden tiezos prestándole atención, solo verá cuerpos quietos que lo mirarán con ojos abiertos, pero con los oídos cerrados y el corazón transportado imaginariamente a una isla paradisíaca con palmeras, sol y agua fresca. ¡Déjate de tonterías! Aburre a tu auditorio y te garantizo que se retirarán de allí mentalmente. Y eso ¿de qué te servirá? ¿Te gustaría preparar una conferencia para que nadie la oiga?

Propósito: Que el oyente preste atención de principio a fin

No me malinterpretes. No digo que hagas de payaso. Si bien es cierto que el propósito de la Cuarta Ley es lograr que te presten atención absorta desde el comienzo hasta el final del discurso y que disfruten de hacerlo, es muy importante dejar en claro que entretener no es sinónimo de hilaridad ni de hacer reír. Por ejemplo, hay programas de televisión y documentales muy entretenidos que no hacen reír ni una sola vez.

Entretener significa hacer más lllevadero el discurso de modo que no resulte tedioso prestarte atención. Y por otro lado, siendo que ayuda a hacer más llevadero el trato que se prodiga al auditorio, es un factor de la Inteligencia Emocional, uno de los pilares de la cual es la eficacia en el manejo de las relaciones humanas.

Unas relaciones humanas poco entretenidas no son muy atractivas. De hecho, cualquier departamento de servicio social o de servicio al cliente sabe que el usuario o cliente no debe sentirse aburrido ni fastidiado cuando entra en contacto con la imagen de marca. Y no es por gusto que una de las funciones de una secretaria recepcionista no solo consista en colocar material de lectura agradable en la sala de espera, sino mostrarse alegre, positiva y comunicativa a fin de que el cliente, paciente, socio o visitante se sienta a gusto. Pinesa en esto: ¿De qué sirve el mejor maquillaje, o hasta una cirugía estética, si la persona seguirá poniendo cara de palo?

Un orador, sobre todo si es un maestro, hace lo mismo por medio de procurar que sus discursos nunca resulten tediosos, monótonos ni pesados. El aburrimiento mata la motivación y el deseo de prestar atención. Un discurso que parece una amonestación o reprensión insistente y larga no dará en el clavo de la cooperación.

En realidad, un discurso aburrido es un discurso muerto, ineficaz e inservible porque no cumple el proposito de la oratoria, no solo porque muy pocos prestarán atención (por no decir nadie), sino porque es muy poco probable que el oyente individual se sienta animado a poner en práctica las sugerencias. Solo aplaudirá por compromiso o como diciendo: "¡Por fin terminó!". Eso sería lamentable.

Y si el discursante aburrido es el plato de todas las semanas a la misma hora, se fomenta la impuntualidad. La gente no querrá llegar temprano para su discurso o presentación. En realidad, preferirán perderse el discurso. Un orador aburrido destruye el esfuerzo común por motivar a los oyentes a que cooperen y pongan de su parte. De modo que recae una gran responsabilidad sobre los hombros del orador en este sentido. Porque hablar en público no es simplemente subir y hablar en público. También tiene que resultar entretenido.
Nivel
La Cuarta Ley es una ley secundaria, subordinada a la Tercera Ley, porque sirve de apoyo a la motivación y las relaciones humanas y, por tanto, a la persuasión, mediante la utilización eficaz de recursos que a la vez entretienen e instruyen.

Estructura
Aunque esta ley se compone de un solo principio, implica incluir al oyente en el discurso y usar hábilmente los apoyos visuales. El orador eficaz no considera a sus oyentes como simples observadores, sino como participantes activos de la conferencia. Dicha participación puede ser activa o pasiva (mediante las preguntas retóricas e imágenes mentales). Si el orador no hace que el oyente se sienta directa o indirectamente involucrado en el discurso, este tampoco se sentirá involucrado en la decisión de tomar una decisión ni de actuar correspondientemente.



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LECCIÓN 14

"¡Bájate del burro!"



ENTRETENIMIENTO


: ¡No aburras a nadie!

Participación | Imágenes mentales | Objetos u apoyos visuales

Simplemente, no aburras. El gran empresario Eduardo Debenedetti solía decir: "En la última línea del último párrafo del último capítulo del último tomo de la última enciclopedia de relaciones humanas dice: 'Resumiendo: "A nadie le gusta que le fastidien la paciencia"'". Y una manera de fastidiarle la paciencia a los que asisten a una conferencia es aburriéndolos con un discurso carente de entusiasmo.

El aburrimiento es la sensación de tedio o hastío que normalmente sienten los oyentes cuando la conferencia se vuelve pesada y difícil de atender. Lamentablemente, la mayoría de oradores descuidan este factor vital de la elocuencia moderna.

Te engañas si crees que te prestarán atención con un discurso aburrido que carece de pasión por lo que dices, mirando a las paredes, usando el mismo tono durante una hora, sin hacer ademanes y con los ojos enterrados en una hoja de papel. Y te engañas aún más si crees que se sentirán impulsados a hacer lo que les sugieres. Aunque te tengan compasión, no dará para tanto.

Esta es la cualidad que tal vez menos cultiva la mayoría de oradores, y sin embargo es la responsable de que tanto el orador como el auditorio reciban el máximo beneficio. Si el orador no habla de manera entretenida, sus oyentes se aburren; si sus oyentes se aburren, no prestarán atención; y si no prestan atención, no sabrán qué hacer ni cómo hacerlo. El discurso se va al agua. En cambio, si habla de manera entretenida, sus oyentes prestan atención y se sienten conmovidos y predispuestos a cooperar con las instrucciones.

De hecho, entretener es la cualidad que mejor cultivan los oradores que presentan conferencias magistrales. El entretenimiento es una gran ayuda en la docencia. Pero ¿en qué consiste? Básicamente, PIO.

PARTicipación activa




Participación activa. Haz participar a tus oyentes. Que 'hagan algo'. Por ejemplo, preguntar, sugerir, ayudar, tomar apuntes, aplaudir, cantar, repetir frases en coro. Por eso, si es posible, permite un momento para preguntas y respuestas, o pídeles comentarios personales durante la conferencia, o realiza una escenificación, dramatizando algún aspecto del discurso. Con ello lograrás que se sientan parte del discurso, no solo como oyentes pasivos, y la compenetración será más fuerte.

IMÁGenes mentales
Usar imágenes mentales significa que tus palabras y ademanes descriptivos encienden la pantalla de cine (imaginario) que hay en el cerebro del oyente, ¡pintar cuadros en el aire!

Por ejemplo, en vez solo de decir: "lejos", señala arriba y añade: "como de aquí hasta la Luna". En vez de solo decir: "fuerte", cierra los puños, alza los codos y añade: "como un toro". En vez de solo decir: "astuto", haz un zig zag con una mano y añade: "como una culebra". Si hablas de una playa, descríbela para que todos sientan se sientan allí mismo, en ese momento. Si no sienten la arena, el agua, la brisa y el canto de los pájaros, todavía te falta mejorar en este sentido. Estimular la imaginación del oyentes es mejor que encender un equipo de televisión y por tanto, un factor de la oratoria eficaz.

Un orador experimentado suele encender cuanto antes la pantalla de la imaginación que hay en la mente del oyente a fin de que viva la explicación y no solo la oiga. Porque sabe que una vez encendida la pantalla, será muy difícil que se distraiga, se duerma o desee retirarse.

OBJetos

Para un orador experimentado cualquier objeto puede convertirse en un apoyo visual. Úsalos durante tu exposición: pizarras, vídeos, láminas, diapositivas, modelos a escala, fotografías, dibujos y objetos en general.

Aunque parece que la pizarra digital será la norma para el futuro cercano, puesto que incorpora todos los beneficios de la computadora e Internet, esta nunca desplazará a la pizarra tradicional, puesto que, por ejemplo, nada impesiona más a los niños que ver al maestro realizando trazos a mano en tiempo real. Pocas cosas impactan tanto como observar cómo realiza trazos y escrituras ante sus ojos. Deja recuerdos imborrables en su mente.

Lamentablemente, un apoyo visual, por moderno que sea, podría convertirse en un arma de doble filo si se lo utilizara ineficazmente. Podría aburrir y hartar al auditorio igual o peor que si no se lo hubiera usado. El solo hecho de utilizar un apoyo visual de ningun manera garantiza la eficiencia de una exposición. Siempre se los debe usar de un modo eficaz y entretenido.

Si tu oratoria es aburrida, ni el PowerPoint te salvará. Se te van a dormir. Por eso, recuerda que un poco de gracia nunca cae mal si la aprovechas discretamente, sin faltar el respeto al auditorio. Porque entretener, en el presente contexto, no es sinónimo de hacer reír, sino más bien de:

  • Hacer participar activamente al auditorio
  • Hablar con imágenes mentales y
  • Usar apoyos visuales


Si usas un apoyo visual

  • Exhíbelo en el momento más sorpresivo. Si es posible, que no intuyan que piensas usarlo.
  • Si quieres destacarlo, no cruces la mano sobre tu cuerpo. Usa la otra mano y señálalo.
  • No titubees. Señala exactamente al lugar donde quieres que sitúen sus ojos.
  • Descártalo de la vista cuando hayas terminado de usarlo, para que no distraiga.




Sobre todo, ensaya muchas veces cómo lo usarás. Si no ensayas, tienes grandes probabilidades de no utilizarlo eficazmente.

No uses un equipo que no sabes usar.

Si usas un asistente, ¿sabe exactamente lo que tiene que hacer, y cuándo y cómo hacerlo ? ¿Ha ensayado? Nunca te baste con oírle decir: "Sí, sí, ya sé lo que usted quiere". ¡Que lo haga!

Cuando cesa el entretenimiento, cesa el aprendizaje
Dr. Maxwell Maltz, autor de Principios de Psicocibernética

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